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El aumento del número de personas afectadas por el COVID-19 ha generado una gran preocupación y ha obligado a varios países a aplicar medidas para detener la propagación del virus. Esas medidas son, en muchos países, muy restrictivas y pueden incluir el distanciamiento social y el trabajo desde cada en condiciones de cuarentena o aislamiento, a fin de evitar el contagio de uno mismo y de los demás.

La información que recibimos cada día aumenta la preocupación y el temor de la población en general, y especialmente de los pacientes, como los de mieloma y amiloidosis AL, que pueden sentirse particularmente vulnerables durante este brote de coronavirus. No podemos olvidar que los pacientes de cáncer, y especialmente aquellos que están recibiendo tratamiento, tienen un sistema inmunológico debilitado, lo que les pone en mayor riesgo de infección a nivel general y, en particular, con respecto al coronavirus.

Las medidas restrictivas adoptadas por los países para prevenir la propagación de enfermedades, como la cuarentena, cambiarán nuestras rutinas durante cierto tiempo. Vamos a pasar por momentos difíciles, y pueden surgir pensamientos negativos y sentimientos de miedo y ansiedad. Sabemos que, en algunos países, esta cuarentena podría durar más un mes y, de hecho, es difícil saber durante cuánto tiempo permanecerán en vigor las restricciones. Por eso, ahora es más importante que nunca cuidar nuestra salud física y mental.

Con la ayuda de la psico-oncóloga Fátima Castaño, MPE ha resumido a continuación algunos consejos que le ayudarán a afrontar, de la mejor manera posible, el confinamiento.


1. Tómate tu tiempo para hacer que tu casa sea cómoda y relajante: no sólo tu entorno físico, sino también cosas que puedan ayudarte a desestresarte, como libros, música u otras cosas que te ayuden a ocupar tu tiempo y tu mente de forma positiva.

 

2. La rutina siempre es buena para la salud física y mental. Durante este período, mantener sus rutinas habituales tanto como sea posible, o crear nuevas rutinas, puede ayudarte a mantenerte sano y feliz. Asegúrate de que tu rutina durante este período incluya hábitos saludables como la dieta, el descanso, la actividad física y el tiempo libre.


3. ¡No te pases todo el día en pijama! Estar en casa no le impide empezar el día igual que antes de la cuarentena. Intenta mantener hábitos normales, te ayudará a generar sentimientos positivos y a sentirte productivo.

 

4. Si trabajas desde casa durante este periodo, intenta diferenciar el área de trabajo del resto de espacio que utilizas para disfrutar de su tiempo libre. Si es posible, Intenta establecer una “oficina en casa” con todo lo que necesites para hacer tu trabajo lo más cómodo posible. Usa una habitación libre, o un rincón de la casa, como “zona de trabajo”. Si es posible, intenta mantener esa zona de trabajo separada del lugar donde pasas su tiempo libre, para que también tengas un espacio donde relajarse y descansar después del trabajo.

 

5. El confinamiento puede resultar solitaria, y es importante reconocerlo para evitar sentirse aislado y desconectado de la vida normal y del mundo exterior. Aunque sin duda habrá restricciones para estar físicamente cerca de amigos, familia y seres queridos, afortunadamente hay otras maneras de mantenerse en contacto. Programar videollamadas, llamadas telefónicas regulares y mantener el contacto a través de correos electrónicos, servicios de mensajería y redes sociales, son todas formas en que la tecnología puede ayudarte a mantenerte conectado con tus seres queridos. Trabajar desde casa puede generar una cierta sensación de aislamiento si estás acostumbrado a trabajar en una oficina. Intenta programar llamadas o videollamadas regulares con tu equipo, compañeros, jefe…, para seguir sintiéndote parte de tu entorno de trabajo.

 

6. La cantidad de información que recibimos sobre el brote de coronavirus, a través de las noticias, los redes sociales, el gobierno local y nacional, y nuestros equipo de atención médica, puede ser abrumadora en ocasiones, y a veces es difícil evitar que esto nos haga pensar o sentir emociones negativas, como el miedo, la ansiedad o la desesperación. Si este es tu caso, intenta limitar la cantidad de información. Puede ser útil racionar el uso de las fuentes de información; tal vez limitar la cantidad de tiempo que pasas en redes sociales, viendo las noticias o leyendo online. Si bien es importante mantenerse informado, es fácil excederse hasta el punto de que esto tenga un impacto en su vida diaria y en su bienestar.

 

7. Es posible que tu médico te haya sugerido cambios en tu tratamiento durante este tiempo. Estos pueden incluir cambios en tu programa de tratamiento o en la medicación. Es comprensible que esto pueda resultarte confuso y que te haga cuestionarte tu nuevo plan de tratamiento. También podrían preocuparte los cambios en los efectos secundarios o la eficacia de su nueva rutina. Por favor, intenta recordar que, si tu médico te ha recomendado algún cambio en tu tratamiento, es para proteger tu salud durante este tiempo en el que eres especialmente vulnerable; en particular, es probable que estos cambios se hayan realizado para apoyar tu sistema inmunológico, y reducir el riesgo de infección. Si continúas teniendo alguna preocupación o inquietud, habla con su médico lo antes posible para que puedas entender cualquier cambio y participes activamente en las decisiones sobre tu tratamiento.

8. Incluso durante este brote, y de acuerdo con tu plan de atención personalizado, puede ser posible que tengas que ir al hospital para recibir tu tratamiento o para acudir a alguna cita médica. En estos casos, es inevitable preocuparse acerca del posible riesgo de infección durante su visita. Puede ser útil hablar con tu médico sobre si tu visita es absolutamente necesaria; quizás existe la posibilidad de posponer tu cita, o realizar la consulta de otra manera, por ejemplo, por teléfono o de forma virtual. Si no hay posibilidad de retrasar tu cita, debes asegurarte de seguir todas las directrices relativas a la reducción del riesgo de infección durante su visita al hospital y durante el viaje de ida y vuelta. Recuerde que tú también participas en la toma de decisiones sobre tu tratamiento y, durante este periodo de incertidumbre, es fácil sentir falta de control. Si estás preocupado por la forma en que tu tratamiento o tu salud podrían verse afectados por el coronavirus, habla con tu médico y los profesionales sanitarios para mantenerse informado y participar en la toma de decisiones y la programación de tu tratamiento.


9. Por último, intenta ser positivo. Las investigaciones demuestran que una mentalidad positiva puede ayudar a reducir la ansiedad, a sentirnos más sanos en cuerpo y mente, y a mejorar el control sobre nosotros mismos y nuestro entorno. Intente no pensar en los peores escenarios o en las cosas que podrían salir mal, ya que esto podría hacerte sentir peor. Siga todos estos pasos para mantenerte lo más sano y seguro posible durante este difícil período.

 

 

Traducción realizada por Ibidem Group